Líneas de vida.

Entre las protecciones colectivas contra caídas, las líneas de vida son quizás las más populares y usadas gracias a su gran variedad, su simpleza y su versatilidad.

Consisten en una guía a la que el trabajador va conectado mediante sus equipos de protección individual como pueden ser el arnés y los elementos de amarre.

Una línea de vida bien diseñada permite que el trabajador realice su cometido con total seguridad y comodidad.

Podemos dividirlas primero en verticales u horizontales dependiendo de la orientación de la guía.

Las verticales, cuyos requerimientos están definidos por la norma europea EN 353.1, para líneas rígidas, y En 353.2, para líneas flexibles.

Las horizontales, cuyos requerimientos están definidos por la norma europea EN 795:2012 de anclajes. Igualmente nos encontramos con las rígidas, EN 795D, y las flexibles, EN 795C.

Las líneas de vida horizontales de cuerda o de cinta están reguladas por la EN 795B.

La norma que define las líneas de vida verticales comprende tanto la guía, ya sea cable o carril, como el carro o aparato con el que nos conectamos a ella. En cambio, la norma de las horizontales define sólo la guía, como anclaje, al que nos podremos conectar de multitud de maneras.